lunes, 22 de diciembre de 2014

La boutique

En arrivant au comptoir où finissait la queue, le chameau s’adressa poliment au vendeur et lui demanda : « Est-ce que vous avez des couvertures s’accommodant à ma bosse ? » Le vendeur, d’un geste vexé, lui répondit : « Bien sûr, monsieur, on est là une maison sérieuse ! Vous la désirez en quelle couleur ? » « J’en aimerais une en bleu turquoise, s’il vous plait » Répliqua le chameau ; le vendeur disparut dans l’arrière-boutique et réapparut des minutes plus tard encombré de boîtes en carton «Voilà tout ce que j’ai, pour l’instant. Regardez ce modèle en laine que je viens de recevoir, c’est tout à fait branché, il y a, en plus… » «Ne vous dérangez pas -l’interrompit pressé le chameau- celui, c’est parfait pour moi» Et il sortit, à toute allure, en emportant le paquet sous l’une de ses pattes. À peine avait-il trotté quelques mètres, quand il aperçut un petit enfant qui mendiait dans la rue, le chameau le regarda  un moment et après, sans même y penser, lui offrit sa précieuse couverture. « Un an de plus ma bosse à la belle étoile ! » Se dit-il avec résignation et poursuivit son chemin.
                                                                                                                                                                          Teresa Cortés  
                                                               21-12-2014                                                                                                                                                                                                                                                                                   


La tienda
Acercándose al mostrador  donde terminaba la cola, el camello se dirigió respetuosamente al dependiente y le preguntó: “¿Tienen mantas que se adapten a mi joroba?”  El dependiente, con un gesto ofendido, le respondió: “¡Por supuesto señor!  ¡Nosotros somos una casa seria! ¿En qué color la desea?” “Quisiera una en azul turquesa, por favor” Replicó el camello; el dependiente desapareció en la trastienda, y reapareció al cabo de unos  minutos cargado de cajas de cartón “Esto es todo lo que hay, por el momento. Mire este modelo de lana que acabo de recibir, está muy a la moda, además tenemos…” “No se moleste -lo interrumpió presuroso el camello-  este, es perfecto para mí” Y salió, a toda velocidad, llevando el paquete bajo una de sus patas. A penas había trotado unos metros,  cuando distinguió a un niñito que pedía en la calle, el camello lo miró un instante y después, sin pensarlo dos veces,  le regaló su preciosa manta. “¡Un año más mi joroba a la intemperie!” Se dijo con resignación y prosiguió su camino.



martes, 13 de mayo de 2014

LOS QUE SE VAN




A veces nos acompañan un largo trecho,
otras, por el contrario, son fugaces pasajeros,
en raras ocasiones llegan a ser eternos.



Tinta sobre papel
12x13,8 cm.
2014












viernes, 7 de marzo de 2014

Pequeñeces

Cartel




 Os invito a pasar por el restaurante-café de La residencia Universitaria Reyes Católicos, sirven unas cosas muy ricas a un precio bastante razonable, además podréis ver allí mi exposición PEQUEÑECES, que estará durante este mes de marzo o quizás un poquito más. El horario es de 9 a 17, aproximadamente, (solo sirven comidas) de lunes a sábado ( domingos cerrado). Os espero. Bon appétit!


Estos son algunos de los trabajos expuestos


Pequeñez I
Tinta sobre papel
13'5x13'5cm.
2014


PequeñezII
Tinta sobre papel
13'5x13'5cm.
2014


Pequenñez III
Tinta sobre papel
13'5x13'5cm.
2014


Pequeñez IV
Tinta sobre papel
13'5x13'5cm.
2014


Pequeñez V
Tinta sobre papel
13'5x13'5cm.
2014


Pequeñez VI
Tinta sobre papel
13'5x13'5cm.
2014


Pequeñez VII
Tinta sobre papel
10x17cm.
2014


Pequeñez VIII
Tinta sobre papel
14x20cm.
2014


Pequeñez IX
Tinta sobre papel
19'5x16'5cm.
2014

viernes, 6 de septiembre de 2013

Cartel "Árboles Danzantes, Pájaros Tontines"


Fotografía Chuchi  Guerra

Exposición

ÁRBOLES DANZANTES, PÁJAROS TONTINES

   ¿Por qué esta exposición? ¿Por qué este título?
   Hace unos meses Mª José y yo pasamos, no pocas tardes, compartiendo desasosiego y hastío en  una primavera lluviosa en la que la ciudad nos abrumaba, hasta el punto de sentirnos, caminando entre sus calles, como navíos extraviados. Las dos estábamos sumidas en uno de esos periodos por los que pasamos algunos pintores en los que parece haber desaparecido todo atisbo de creación y  su lugar lo ocupa un inmenso  vacío de ideas, una especie de parálisis que nos impide continuar.
   Sabíamos que teníamos que hacer algo, pero ni idea de por donde empezar. Nos propusieron exponer en Bodegas Mento y aceptamos, sin mucha convicción, pero con la certeza de que esto nos permitiría activar los engranajes oxidados  de nuestra tarea pictórica.
   Unos días de julio pasados en la casa intemporal de Marta, la hermana de Mª José, en la montaña asturiana, aislada por completo de todo vestigio de civilización, nos proporcionaron la energía renovadora de la tierra y el rencuentro con nosotras mismas que tanto necesitábamos.
   Había que poner un título a la exposición, nos pareció que éste se ajustaba muy bien a lo que queríamos hacer cada una y, también, a lo que acabábamos de vivir.
   Por mi parte  árboles, danzantes o no, es un tema recurrente que colea de largo, es más, algunos de los trabajos que presento en esta exposición los realicé hace ya unos años, otros los esbocé por la misma época.
   Tengo que agradecer a Chuchi Guerra, amigo y gran fotógrafo, su colaboración como autor de la estupenda foto del cartel anunciador, surgida, sin estar previsto, en el gallinero de mi casa,  sin su ayuda las cosas habrían sido más complicadas.

                                                                    Teresa Cortés

                                                                     2-9-2013





Exposición

ALGUNOS DE LOS CUADROS DE LA EXPOSICIÓN
  
Árbol danzanteVI
13'5x13'5cm.
Técnica mixta sobre papel

 

Árbol danzante VII
13'5x13'5cm.
Técnica mixta sobre papel


Árboles I
13'5x13'5cm.
Técnica mixta sobre papel


Árboles II
13'5x13'5cm
Técnica mixta sobre papel


Árbol IV
24x24cm.
Técnica mixta sobre lienzo


Árbol I
37x27cm.
Técnica mixta sobre papel


Fotografía Chuchi Guerra

viernes, 8 de marzo de 2013

Reencuentro con la colipinta de papel maché


    La dulzura del crepúsculo difuminando las últimas luces de aquella tarde otoñal. Se oyen, ya lejanas, las voces de los excursionistas que, rezagados,  se resisten a subir a sus coches y emprender el camino de regreso a la ciudad, a sus rutinas; exhaustos, con ojos rebosantes de ocres dorados y  andar perezoso; en una mano las cestas de picnic, la maquina de fotos al hombro.

     El silencio se abre paso modelando contornos y sombras, convocando a las aves para que acudan a iniciar ese rito que comporta su verbena particular, a alimentar conversaciones y arrullos amorosos, a componer su singular algarada excitadas por la proximidad de la noche  sabiéndose dueñas de esos parajes, ya desaparecida  la presencia humana.

     Aún me quedo un rato frente a las aguas tranquilas del lago. Aquí, en un pequeño entrante   formado por las caprichosas  ramas de un sauce cargadas de siena tostado, asisto con embeleso a la algarabía de trinos y cantos, penetro su intimidad. Yo también me resisto al regreso, a lo cotidiano, y me demoro ante  esta postrera eclosión festiva que me alivia y me conmueve.

     Un ligero chapoteo en el agua hace que abra los ojos, pues la exquisita melodía me había transportado a otras estancias; entre las sombras que avanzan en el declive diurno, surge oscilando, reflejos de rojo oscuro en la cabeza y el pico flamante de índigo, lo que parece un ave acuática. No la reconozco enseguida, pero  un viraje rápido propinado con sus patas la sitúa frente a mí; es entonces cuando descubro su costado rayado, el turquesa profundo descendiendo desde su cuello, su ligereza de cartón piedra, su sinuosa estructura modelada cuidadosamente por mis dedos, en un tiempo pasado.

     ¡Qué de cielos habrá atravesado!, ¡Qué de aguas cristalinas o lodosas habrá surcado! Me intereso emocionada por su odisea, por los emplazamientos descubiertos en su largo periplo, por las gentes contempladas con sus ojos opacos; le inquiero sobre el estado de su frágil armadura de papel maché, al tiempo que observo profundas cicatrices de celulosa en su costado, nódulos de fibras desgarradas que, sin embargo, conservan sorprendentemente la limpidez de su color, ya para siempre imperecedero.

     Y ella, a modo de respuesta, apoya delicadamente su cabeza sobre mi regazo, con lágrimas esmeralda resbalando desde sus ojos, en un acto de infinito amor que me hace estremecer hasta lo más profundo, mitigando de golpe, el pesado bagaje  acumulado en mi corazón a través de los años, mientras que una deliciosa sensación de paz se  extiende poco a poco  por mis venas.  


                                                                                       Teresa Cortés
                                                                                              7-2-2013