NOS
QUIEREN IGNORANTES
Finaliza con 2025 el primer cuarto del siglo XXI. Parece −a los que tenemos una cierta edad sobre todo (los ya casi adultos hoy, ni siquiera habían nacido)− que fuese ayer cuando dábamos la bienvenida al segundo milenio. Atrás quedaron las visiones futuristas y apocalípticas con las que nos deleitaron numerosos autores de ciencia-ficción; y digo atrás, porque muchas obras de este género resultan obsoletas en la actualidad, confirmando eso de que, por lo general, la realidad supera con creces la ficción. Otras, por el contrario, auguraban la visión de una sociedad que se ajusta de manera preocupante (pavorosa) a lo que estamos viviendo en estos días. Citaré dos ejemplos que me parecen significativos para ilustrarlo: “1984” de George Orwell (1949) y “2001, Una odisea espacial” de Arthur C. Clarke (1968) llevada paralelamente a la pantalla por Stanley Kubrick.
“1984”. Orwell nos presenta en esta obra distópica una recreación de un Londres imaginario, donde la "sociedad está totalmente estratificada, controlada e, incluso, manipulada. Una forma de gobierno que controla todos y cada uno de los movimientos de los ciudadanos, indicándoles, en cada momento, lo que deben de hacer" o no. Para ello se sirve de cámaras y tele-pantallas instaladas por todas partes que permiten supervisar el comportamiento de cada individuo las veinticuatro horas del día, asolando cualquier asomo de intimidad o individualidad. Se impulsa el odio y se fomenta la denuncia de unos a otros para que, los que así lo hagan, se aseguren el beneplácito del “Gran Hermano” –personaje todopoderoso que todo lo ve− cuyo lema es: “La ignorancia es el la fuerza”. Si el pueblo es ignorante, quien manda tiene más poder. Se emplea una destrucción sistemática de la riqueza y fuerza de las palabras para limitar el lenguaje y el pensamiento. De esta manera todos actuaran, invariable e inexorablemente, como lo quiere el que dirige.
La perspectiva que nos ofrece Orwell
en “1984“ se corresponde de una forma sospechosa con la realidad de nuestro tiempo. Nos
muestra lo que vivimos cada día, con pocas variaciones. Nos hace ser conscientes
de que todo obedece a algo deliberado, programado. Creemos tener libertad para
actuar, para decir, al menos, algo −los más conscientes, claro−.
Estamos equivocados; nuestra dependencia a la cadena es infinita. Amarrados:
con un débil movimiento metálico de
marionetas de chatarra.
Nos tientan (engañan) con "juguetes" que nosotros, ávidos, no desdeñamos;
con el propósito de hacernos la vida más
fácil. El progreso −dicen. Otro eslabón más que sustenta la cadena; una capa que
añadir al carácter dúctil de nuestra
especie. Prosperamos teniendo cosas, cuantas más, mejor; y nosotros consumidores dóciles, nos prestamos, sin saber
que somos ya toxicómanos de las cosas, que nuestra adicción ha de ser
satisfecha para poder permanecer en la burbuja en la que estamos imbuidos.
Nos quieren ignorantes, y lo somos, pero no lo suficiente para no
darnos cuenta de por dónde vienen los tiros. Estamos desencantados. Adormilados.
Los líderes ya no existen: no existieron nunca. Los pseudo-líderes ondean sus
banderas henchidas de embuste y de engaño; de corrupción y codicia. Nos quieren ignorantes, sí; y mudos:
calladitos. Hechos a medida. Somos portadores de sus miserias desde tiempos
inmemoriales, desde el principio de la vida, o puede que desde antes.
En “2001, Una odisea espacial”, Arthur C. Clarke nos muestra una evolución de la especie humana desde los primeros signos de inteligencia –simbolizada por la aparición de los monolitos− hasta su destrucción como tal, al pasar a formar parte de otra especie diferente. “El sumamente perfeccionado” computador de la serie HAL 9.000 –sigla de Computador Algorítmico Heurísticamente (1) programado, es la inteligencia artificial cerebro y sistema nervioso de la nave que, con su tripulación a bordo, recorre el universo en una misión especial. HAL, habiendo adquirido un cierto grado del sentimiento humano, al ver peligrar esta misión para la que ha sido programado, se revela; se desliga del propósito al que estaba destinado; como si tuviese autonomía propia.
Asistimos aquí, por un lado, a la humanización de la máquina que se provee de las cualidades del hombre; y por otro, a la mecanización, al sometimiento de éste al tomar prestados los atributos de la máquina y precisando de ellos para todo. No podremos contra las máquinas, están mejor diseñadas que nosotros, destinadas a ganarnos la partida, a sustituirnos −ya lo hacen. John Gray (filósofo americano), en Perros de Paja. Reflexiones sobre los humanos y otros animales apunta: “Los seres humanos no son más dueños de las máquinas de lo que lo son del fuego o de la rueda. Las formas de vida e inteligencia artificial que están construyendo hoy eludirán el control humano igual que lo han hecho las formas de vida de origen natural. Puede que incluso lleguen a sustituir a sus creadores”
El hombre es arrogante por naturaleza, hasta el punto de que la vanidad lo arrastra hasta su propia destrucción. Se han diseñado máquinas a las que se ha provisto de herramientas infinitamente superiores a las nuestras; se ha querido buscar la perfección. ¡Es un gran orgullo haber alcanzado tales metas! Sirven muy bien a los propósitos de los poderosos. Pero, en algún momento, serán ellas las que manden y nosotros, objetos inútiles que desechar.
Tenemos sin embargo, la capacidad de revelarnos, como HAL; de no mirar hacia otro lado. Los vientos de sinrazón que soplan sobre nuestras cabezas, así lo requieren. Podríamos destruirlos si quisiéramos: somos mayoría, aunque carecemos de la organización para emprender la ofensiva. Nos quieren ignorantes, uniformados, débiles. En nuestras manos está el defender la diferencia, la diversidad del individuo; el ejercer el pensamiento crítico y analítico; quitarnos la venda de los ojos, aunque solo sirva para erosionar poco a poco la cadena y aflojar lo más posible la atadura.
(1) Heurísticamente, que usa atajos mentales, reglas empíricas o estrategias creativas para resolver problemas o tomar decisiones cuando no hay información completa, basándose en la experiencia y el ingenio, más que en algoritmos perfectos, y buscando soluciones "suficientemente buenas"
Teresa Cortés
31-12-2025
Bibliografía
“1984” George Orwell, Análisis sociológico Universidad Complutense de Madrid
“2001, Una odisea espacial” Arthur C. Clarke
“PERROS DE PAJA. Reflexiones sobre los humanos y otros animales” John Gray
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